¿Y yo? ¿Que soy?



Me encontraba leyendo el gran artículo de Vitote, ¨ Radiografía de un casual ¨, y como nunca me he considerado un Hardgamer, pensé, aquí debo aparecer reflejado, en ese Vade Mecun de los casual, que ha creado mi compañero. Pero no, comienzo a leer cada uno de los apartados y nada, cuando ya daba por perdida mi alma de gamer, por no saber cual era su destino, tuve una visión, tenia que buscar mi propio camino.

Bienvenidos a mi mundo cuando enciendo la consola:

Caminas por el páramo, el viento arremete contra una vieja fábrica de Nuka Cola. Estas buscando a un tal Jake el rata, para conseguir las llaves de un deposito de whisky, que le prometiste al camarero de la peor taberna de Megatón, a cambio de cama y comida. A lo lejos, detrás de una caravana destrozada, aparece la segunda especie más extendida en el páramo, una especie de perro salchicha con paletas, piensas. . . , Intento persuadirle con mi nueva habilidad de embaucador y que se una en mi búsqueda, uso el V.A.T.S con mi potente tirachinas o le saludo con el arma mas mortífera jamás creada, un palo con un clavo,... estoy muerto.



Finalmente, conseguí cazarla y ahora es una mascota mas en mi hogar

Recoges al pesado de tu primo medio borracho, en un local donde las camareras son tan feas, que las luces siempre están bajas. Se sube al coche y ya está balbuceando, que por favor entregues un paquete, a un ruso que se dedica al tráfico de teles HD, que sino hará martinis con sus huevos, dejas a tu primo, medio en coma en tu casa. Vas hacia el local del ruso, no está, caminas hacia la parte trasera del local, y observas una bonita estampa navideña: al ruso atado a una farola, mientras unos ucranianos (lo notas por su marcado acento del mar negro) le pegan una paliza. Sacas tu pistola, disparas, matas al ruso, rompes la farola y estallas unos coches, los ucranianos intactos y asombrados por tu pericia, te rodean y con unas sonrisas que auguran que los bates que llevan en las manos, no son para invitarte al minijuego de béisbol. Apareces en la puerta de un bonito hospital, sin un dólar en los bolsillos.



A pesar de mi postura totalmente molona, mis amigos ucranianos no se sintieron intimidados

Estas al volante de tu C4, monocromático, metálico eso sí, y con un bonito árbol en el capo, pues, es lo máximo que consigues sacar de ese programa de diseño, que es más avanzado que el Corel. Mientras pensabas en todo esto, un Twingo tuneado, te intenta adelantar por la izquierda, pero te amaga por el otro lado, en un alarde de habilidad, a la peligrosa velocidad de 90 Km/h, le cierras el paso.Ya es demasiado tarde, acabas comiéndote una bonita valla de Microsoft, un cuadro de texto me humilla, recordándome, que puedo volver al punto, antes de iniciar mis divagaciones y de encontrarme con mi temible rival.


Segundos antes de comenzar mi épica lucha, con tal digno rival

Este es mi mundo cuando enciendo mi consola, y sé que no estoy solo, que ahí fuera somos mas, nos gusta jugar y los retos, para nosotros el nivel normal, es lo máximo al que podemos aspirar.Somos la carne de cañón en los Multijugadores de los Shooters, pero tenemos algo que vosotros no podréis tener o ya no recordáis, sentir el miedo a morir o a perderos en la primera pantalla. Celebrar cada pequeño avance, como una gran victoria, los juegos nos duran semanas e incluso meses, cada muerte en el multijugador, es una pequeña mueca en nuestro bastón de la gloria y cada nuevo amanecer en la Normandía, es una aventura llena de peligros y emoción. No nos desprecies, porque algún día miraras por el retrovisor y un tipo con un bonito árbol en el capo te adelantara, es el comienzo del fin.

2 comentarios:

Gen.Harris dijo...

Esto me ha hecho pensar en la infinidad de sensaciones que he tenido al jugar a diferentes juegos. Sensaciones indescriptibles y muchas veces irremplazables. Me ha recordado especialmente a esos años en los que veía a mi tío jugar a Quake con su flamante Voodoo...

Gelocatil dijo...

Me ha encantado el articulo, somos muchos los que sin necesidad de ser harcores ni pasarnos 2 juegos a la semana, nos encanta avanzar, a nuestro ritmo, en juegos complejos, poco a poco según el juego o el tiempo libre nos lo permite.

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