Confesiones (de un sociópata): Sana (o no) Überviolencia

Tal cual...
 Chasquidos de disparos que cruzan el aire, lluvia de sangre, explosiones a tu alrededor. La adrenalina bulle en en corazón. 120 latidos por minuto. Una bocanada de fuego. Saltas. Estallidos a tu alrededor. Polvo. Se te escapan unos gemidos por la tensión. El arma pegada al hombro, preparado para disparar...

No digo que sea exactamente así. Pero mientras jugamos a los FPS nos gustaría estar en esa "realidad". Con más inmerseión o menos. Algunos juegos tiran, por tanto, de un espectáculo digno de una superproducción de Hollywood, otros por la simulación realista, y los que más: de una ambientación ad hoc que bebe la imaginación de su creador. Ya sea ciencia ficción futurista o una realidad alterada, nos llevan a darnos de tiros más allá de lo conocido. No solo de nuestra Tierra, sino más allá de la "moral" que para muchos no hay que traspasar...

Desde Don Quijote la amenaza ha estado ahí, esa absurda idea de que aquel que explota en exceso una pasión individualista acabará irremediablemente mal de la cabeza. Ya sean libros de caballería o videojuegos. Y más aún si algunos "psicóticos" desarrolladores, por suerte o por desgracia, tiran del "morbo moral" para aumentar las ventas más allá del verdadero potencial del producto. Porque no podemos negar que la brutalidad de algunos videojuegos es una verdadera atracción, como dirían algunos: nos gusta lo "cafre". ¿Está eso mal? No, no lo creo. Como me explicó un día un gran profesor de psicología forense: "las fantasías no son malas, el problema es querer llevarlas a la realidad". Estoy totalmente de acuerdo, como ya comenté en artículos anteriores, aunque en un videojuego destroces de maneras brutales a cientos de enemigos, humanos o no, o mates a Fidel Castro, no lo acabarás mezclando con la realidad, jamás. Lo mismo me ha pasado con los cómics, el cine y la televisión. Yo no me recreo recordando como Victor Ray, de 100 Balas, le abre la cabeza con un hacha a toda una familia inocente. Me fijo en el plano, el dibujo, la expresión. Lo bien que están aplicados los colores. El papel de esa escena en la trama, el porqué de "que te den a ti y a tu puto maletín"...
 Portada de ese número 86 de 100 Balas.
 Lo mismo me pasó la primera vez que cogí con mis manos virtuales el rifle-sierra de Gears of War, me dejó a cuadros la fuerza visual del desmenbramiento. Es así, pero no me pasé todo el juego pasando por la sierra a todo el mundo porque fuera divertido, sino porque era más útil que disparar en determinados momentos. Si bien, puedo entender que esa violencia explícita no es del todo necesaria, pero al mismo tiempo la estética de GoW sin ese tipo de armas se quedaría coja. Lo mismo me ocurre con otros muchos juegos que tienen sus añadidos de "inmoralidad", que definen su atmósfera y diseño. Este es el ejemplo del reciente caso de BulletStorm, un juego de la misma compañía de GoW, y con el mismo jefazo: Cliffy B. Se le acusado de todo, veamos: textualmente de "poder llegar a dañar de forma significativa a niños jóvenes" por su terminología para describir acciones de combate. Terminología, para mí, acertada ya que recordemos que este juego se basa en una campaña übergamberra y überviolenta. Le guste a quien le guste, aunque a la FOX News parece que no. Acusando al juego de ser una mala influencia, una "aberración". ¿Lo es?  Para mí no, para algunas otras personas personas entiendo que lo sea, como la experimentación con animales, comer cerdo... Lo entiendo y lo tolero, pero no por ello creo que se deba criminalizar "algo" por herir la sensibilidad de alguien, sobretodo cuando no tiene un destinatario claro.

A mí qué más me da que un "Topless" implique cortar a alguien por la mitad. Y en caso de que me lo dé, en la portada del juego pone un sellazo de +18, que incluye: violencia, drogas, palabras mal sonantes y demás parafernalia. Y creo, diga lo que diga el informe PISA, que la mayoría de la gente entra, sin confundirse, en una tienda de videojuegos sabe al menos leer y contar. Así que si un juego tiene estampado cierto número en la portada, que curiosamente corresponde al de mayoría de edad, no es recomendable que sea adquirido por un menor. Ahora bien, todos hemos tenido y cometido la tentación de jugar a estos juegos cuando no teníamos la edad adecuada para ello. ¿Ha ocurrido algo? Creo que no. Y eso que me puse fino con el Carmageddon

Más que conducir, me reía.
Además digan lo que digan, no se ha demostrado una relación directa entre el uso de videojuegos violentos con el comportamiento antisocial. Aunque he de confesar que con The Undergarden me dieron ganas de matar a su desarrollador y su familia cercana (y futura). Pero sí puedo entender, y comparto, parte de la preocupación que hay en la sociedad por la cual  se estima que no todos los contenidos son aptos para cualquier edad. Yo no haría el amor delante de mi hij@, ni le pondría a Tarantino antes de que le salgan pelos en los huevos. Principalmente porque no entendería ni papa y más vale prevenir que curar.

Entonces, amigos míos, el debate no está en si un juego u otra forma de arte es una aberración contra natura (que la compraré), sino debatir y reflexionar sobre cómo llegan los juegos a nosotros. Esas clasificaciones PEGI y etc... Que ciertamente no valen de nada a la hora de comprar ya sea en soporte físico o online. Porque no solo no se vigila ni controla el acceso, sino que no interesa. Las distribuidoras están encantadas de que los papis compren a los hijos el juego de turno. Sí, las distribuidoras son las que deberían de concienciar que no todos los productos son para todas las edades, no los desarrolladores. Así que ya vale de criticar a Epic o a IW por destrozar las mentes del personal. Las personas se las destrozan solas. A mi no me mata una bala, sino el hecho de que me impacte tras que yo la dispare. La bala en todo caso es el vehículo de mi suicidio. No la razón. Así que seamos consecuentes, si un juego es una "sobrada", que no se venda a menores de edad, y si se hace es porque su tutor así lo considera. Y se acabó. 


Si el juego va de hacer muertes originales... ¿Qué se esperan?
Y no mezclemos este tema con censuras ni nada parecido. Los juegos deberían de ser explícitos, sugerentes o como quiera que sus creadores deseen. Lo que no acepto, ni aceptaré, es que, como en Alemania, se censure el contenido que se crea inapropiado. Sino le gusta, no lo compre oiga. La censura es un paso atrás en la libertad de expresión. Porque, entendámoslo, no se elimina aquello que pueda dañar a un individuo concreto, sino que se trata de proteger a la sociedad de una idea. Absurdo para cualquier demócrata. Tal vez, sea porque yo tengo una idea de tolerancia fuerte o por mi educación. Pero no hay que olvidar que problema, a parte de las distribuidoras, es, por tanto, del consumidor despreocupado, que compra al tuntún aún cuando no le es conveniente. No de Bioware (por los desnudos), ni de Epic (por las motosierradas) ni de Activision-IW (por el aeropuerto)... Así que dejémonos de pamplinas y atajemos el problema donde realmente está: la distribución y el comprador inadecuado. Los verdaderamente responsables ¿Y a vosotros qué os parece?

1 comentarios:

Kenny dijo...

Undergarden GOTY
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Y mucha razón en lo de que todos hemos jugado a algún juego sin tener la edad suficiente, porque nos ofrecía algo nuevo (tetas o violencia) y diferente a lo demás. Y porque saltarse las normas mola :D

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